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lunes, 11 de agosto de 2014

No es

NO ES/

No son los gritos que afinan el diapasón de mis oídos cuando gozas,
ni la elasticidad salvaje con que escalas los peldaños de mis ganas.

No es tu aletear por dentro cuando se lanzan al vuelo tus manadas,
ni la gloria de escribirte los poemas que te tocarán cuando te tocas.

No es tu abrazo de koala, que me libera como nunca si me atrapas,
ni el color imposible de tus ojos al correrte con furia de cascada.

No es la espalda en la que tallo con mordiscos mis mejores palabras,
ni siquiera el placer inédito, casi culpable, que me regalan tus mamadas.

No es tu coño, al que dedicarle con la lengua mil sonetos y eso intento,
ni esa forma de abrir las piernas como si llevaran - y me llevan- al cielo.

Es que te duele la tripa y quisiera ser cirujano, curandero y enfermero,
Y hasta  deja de importarme la crisis mundial si te lastimas un dedo.

No es sólo que cada vez que entre en ti me sienta nuevo de nuevo,
ni que tenerte boca abajo sea cabalgar sobre un cometa en celo.

Es algo mucho peor,
para lo que no existen pócimas ni placebos,

Lo siento por ti,
querida mía:
pero mucho me temo
que te quiero.

martes, 5 de agosto de 2014

Como la tierra

Tiene los ojos del color de esa camiseta
que te pondrías cada día
y cada día sería un día de fiesta.

Contiene en ellos la mejor de las tormentas,
bandadas de escorpiones de caramelos
y un sinfin de pecaminosas transparencias.

Te mira desde abajo
como si fueras el último helado del desierto
y te preguntas:
"¿Qué hago, vigilándole los párpados,
en lugar de edificarle un palacio de sudores,
una biblioteca de besos alfabéticos,
un orgasmo de pétalos ardientes,
una estación de tren sin desencuentros?"

Y lo haces.
La violamas.
La acaritrozas.
La embistomas.
La mimollas.

Y ella canta, como la tierra cuando el rayo la perfora.

Años después, cuando cesa de terremotear
maremotos coño adentro,
te mira con esos ojos del color de la más bella camiseta
y quieres meter los brazos,
la cabeza
todo el cuerpo.

Y lo haces.
Te quedas a vivir ahí,
y te alimenta de escorpiones de caramelo,
al abrigo de la mejor de las tormentas,
inquilino vitalicio y sin contrato
de todas sus transparencias.

Si eso no es ser feliz, es que ser feliz aun no se ha inventado.

Pero en eso estamos


(Para T.)

Reina de mis instintos


Comme chante Edith




Comme chante Edith

I

Verte salir del metro de goncourt
como si fuera el de tirso de molina.

Andar de puente en puente y encontrarnos siempre.

Creernos los primeros que ven la vida en rosa.
Hallar belleza hasta en las tiendas de souvenirs.

Buscar casi sin dormir un bar abierto
para desayunar y sentir que también aquí
se equivocan con nosotros los relojes.

Creer que perdía tu sonrisa
entre la cuatro patas de la torre.

Descubrir que en realidad
tu sonrisa es familia de la mía.



II

Los músicos conspiran y se emboscan
para ponerle banda sonora a la visita.

Tus manos dibujan de aire cada calle
y ya quisieran los genios del louvre
saber pintarlas así.

Explicas catedrales con los ojos
y en tu mirada florecen
perennes
todos los jardines de la ville.

Somos turistas de la felicidad
comiendo tabulé en el metro
y no hay fondue que queme
y alimente tanto como tus besos.

Podrán cambiarnos el futuro por los miedos.

Podrán decir que el sena es sólo un río
y que la realidad no cabe en l' ile de sant louis.

Pero desde hoy
donde estés tú
donde esté yo

si nos abrazamos

estará parís.